Quién soy

Cuando era tan solo un niño, mi madre gustaba de llevarnos a mi hermana y a mí de viaje por la Sierra del Perú. Las carreteras que conectan la ciudad de Lima con la sierra son sinuosas y muchas veces encañonadas. Es en esas carreteras que mi fascinación por la naturaleza despertó, en particular, la curiosidad por saber qué era lo que había allá arriba, cómo se veía todo desde allá arriba, acaparando esas largas travesías en auto.

Años después, luego de la muerte repentina de mi madre a mis 24 años, esa curiosidad me llevó a lo que fue mi primer acercamiento a la fotografía de aves: el mundo del montañismo. Decidí subir allá a las alturas para ver cómo se veían las cosas. ¡Vaya que fue un descubrimiento! La sierra peruana guarda, para quien sabe buscarlas, vistas impresionantes a solo horas de la ciudad capital, vistas que parecen sacadas de las montañas de los Himalayas. Las caminatas evolucionaron a expediciones a algunas montañas que rozaban los seis mil metros de altitud sobre el nivel del mar. A pesar del sufrimiento físico, disfrutaba mucho estar allá arriba.

Muchas veces en los recodos de los caminos de montaña me crucé con algún ave rapaz, un halcón o un cóndor. Sentía una gran alegría en esos breves momentos en los que nuestras miradas se encontraban, casi siempre, en total silencio.

Años después el esfuerzo de esos tiempos de montaña y el trabajo de oficina me pasaron factura y desarrollé dos hernias discales en la zona lumbar. Di por terminada mi carrera como montañista a mitad de mis años cuarenta y me limité a ir de vez en cuando a las rutas que conocía, llevando a mis seres queridos para compartir con ellos un poco de lo que me apasiona.

Gracias a Alicia, quien sabía de mis añoranzas por la montaña y que me había animado a comprar una cámara DSLR, me embarqué en una aventura fotográfica con Heinz Plenge. Nos fuimos por poco más de una semana a la fabulosa cordillera Huayhuash. Es aquí donde nace mi interés por la fotografía de paisajes, porque no hay forma de ir a este lugar y no quedar impresionado.

Durante esta aventura conocí a Percy Indacochea, llevaba una cámara con zoom muy potente y tenía un particular interés por las aves de las lagunas que embellecen la caminata. Yo llevaba un lente kit de 135mm y debo decir que me frustré mucho con los resultados de las fotos de aves que pude obtener. Sin embargo, el bichito de la fotografía de aves se me terminó de pegar en 2021. En el verano de 2022 compré mi primer lente largo, un Sigma 150-600mm, que en mi Canon 80D me dio las primeras fotos de aves con las que me sentí contento.

Tengo un trabajo de oficina, en un banco, lo que implica que estoy casi siempre en la ciudad. Mi tiempo para grandes expediciones fotográficas en búsqueda del ave más rara es limitado, así que paso gran parte de mi tiempo libre explorando la jungla frente a mi casa. Me he dado cuenta que hay mucho por explorar en la misma ciudad, muchos buenos momentos alejados del día a día a tan solo unos pasos de distancia. Fotografiar aves se ha vuelto para mí una forma de meditar, de limpiar mi mente y reconectar conmigo mismo.

Si bien procuro viajar cuando puedo para encontrar especies interesantes, la mayor parte de mi trabajo fotográfico está orientado a revelar esos tesoros que se esconden esperando ser descubiertos.

Bienvenidos a esta exploración de la jungla que puedes encontrar cerca a tu casa, una jungla con la que hay que tener cuidado, porque una vez que la descubres te atrae una y mil veces. La conexión con las aves urbanas, humildes, siempre presentes, es especial. Para mi trae recuerdos de mi niñez, cuando mi madre me mostró por primera vez al cardenal. Años después descubrí que lo que ella llamaba cardenal es un Turtupilín (Vermilion flycatcher, Pyrocephalus rubinus). Aún a más de 25 años de su muerte, la recuerdo cada vez que veo a uno, cada vez que me adentro en la Jungla frente a mi casa.

Espero que el material fotográfico de esta página los inspire a iniciar su propia aventura en esta insospechada Jungla.

Bajando del campo 1 del Chopicalqui, con el Huascarán Norte de fondo

Vista de los Nevados Yerupajá y Jirishanca desde la laguna Carhuacocha, en el circuito del Huayhuash

Un turtupilín fotografiado en Loma Amarilla, Surco, Lima